Querida amiga:
Te escribo esta carta a ti, a esa amiga imaginaria, que ahora puede estar leyendo esta carta, a ti que sonríes en mi risa, y te derramas en cada una de mis lágrimas, a ti extraña y cercana, te escribo porque necesito tu ayuda en estos momentos de confusión, en lo que no sé que hacer, que elegir, que decisión tomar.........
Te escribo más confusa que nunca, sin saber que decirte en realidad, sin saber como expresar, que me siento más perdida que nunca en toda mi vida, que voy directa a la deriva, que no sé como guiar mi día a día, no sé como explicar, que debo tomar una decisión, que me puede llegar incluso a lastimar...
Pero, sé que si me dejo llevar por el placer, por la pasión y por la falta de sentimiento, mi felicidad sera instantánea, sera un segundo de felicidad, pero tengo tanta ansia, por probar esos placeres que no sé si podré ser capaz de resistirme a tales proposiciones y tentaciones.. ¿ Qué debo hacer?
Quizás me recomendarías que debería pararme a pensar, lo he hecho, es más incluso ahora mismo lo hago con detenimiento, y de qué me sirve, de nada, absolutamente de nada, solo me sirve para que mi cabeza se monte películas y novelas de amor, que nunca llegaran a pasar... la vida no es cuento de hadas, mi vida no es así, todo tiene que tener una expoliación, no debo comportarme como una niña caprichosa, solo para complacer a mis deseos instantáneos, por solo un capricho, dejaría todo lo que anhelo en un mar sin fondo, dejaría todo a medias, por algo que quizás no merezca la pena vivir, por algo que tan solo me va a traer miedo, temor y arrepentimiento, pero tengo miedo, de que me esfuerce por la otra opción, y no sea mas que un sueño, una visión de una utopía que no tiene principio ni final, por aquello que solo ha existido en mi mente y nada más.. quizás por soñar demasiado, por no medir los pasos, por imprudente, la tentación llamo a mi puerta, y yo se la abrí, y no quise frenar esos impulsos descontrolados, pero en el fondo, mi conciencia se llenaba de remordimientos, mi corazón pensaba en él, en mi caballero, que estaba en aquel tiempo lejos de mi vera, aquel que me escribía cartas de poeta, aquel que me veía en las estrellas... Él...

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